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¿Conocemos las humedades?

tipos de humedades en paredes

La solución a las humedades que podemos tener en nuestro hogar viene determinada por un diagnóstico adecuado del tipo de humedad que tengamos, además de conocer con detalle qué tipos de humedades nos podemos encontrar en nuestra vivienda.

Nos encontramos con los distintos tipos de humedades que existen, siendo estas la humedad por condensación, la humedad por capilaridad y por último la humedad por filtración. Estas tipologías son las establecidas por técnicos y especialistas, así como por el código técnico de la edificación, pero a nivel más vulgar podemos definir otro tipo de humedades que se incluyen a estas como pueden ser la humedad de obra y la humedad por rotura. Pasamos a definir cada una de ellas para tener más conocimiento al respecto.

¿Qué tipos de humedades hay en una pared?

Humedad por condensación

  • Humedad por condensación: Es la humedad que se produce en el interior de las viviendas, concretamente en las zonas frías, mal ventiladas o en el interior de los armarios. Su consecuencia más habitual es la aparición del moho en las paredes o en la ropa que tenemos en el interior de los armarios o zapateros. Para poder actuar sobre ella, es conveniente conocer como se produce. Debemos tener en cuenta que hacen falta unas condiciones ambientales muy determinadas para que la humedad condense, siendo estas una humedad ambiente superior al 80% y una zona fría o mal ventilada. Una vez que por diversas causas obtenemos una humedad superior al 80% (ducha, cocina, plancha, mal aislamiento de la vivienda), esta permanece en el ambiente esperando condensar en algún sitio frío o mal ventilado. Cuando la encuentra, se forman gotitas en la superficie provocando una pared mojada que favorece la formación del moho.

Humedad por capilaridad

  • Humedad por capilaridad: Esta humedad es la más común que existe, ya que en muchas ocasiones no se han tenido en cuenta las condiciones del terreno ni el nivel freático en la construcción de casas, edificios, cocheras y cualquier construcción. En este caso nos encontramos que la edificación al estar en contacto con el suelo y no tener un aislamiento adecuado, favorece la ascensión de la humedad por la pared de forma similar como si metemos una servilleta en un vaso de agua y vemos como la humedad asciende a lo largo de la servilleta. Este tipo de humedad es bastante perjudicial, ya que cuando empieza a subir termina descomponiendo los silicatos de los áridos haciendo la capa de acabado más débil y haciendo reventar esta capa al encontrar materiales poco transpirables. Es importante acabar con este tipo de humedad y mantener las paredes sanas ya que una incidencia prolongada, además de a la capa de acabado, puede afectar a la estructura, con lo que se convertiría en algo bastante peligroso.

Humedad por filtración

  • Humedad por filtración: La humedad por filtración quizá sea la más sencilla de detectar, ya que generalmente procede de cubiertas inclinadas o transitables y se produce por una rotura en esta parte, lo que produce una filtración de agua en el interior de la vivienda. También se puede producir en las uniones de la construcción, pero casi siempre es fácil de detectar, aunque no siempre es fácil de solucionar. Un caso particular se produce cuando existen microfiltraciones, siendo estas un caso en el que las podemos confundir con capilaridad o condensación. Es importante saber detectar a qué tipo de humedad nos enfrentamos para aportar la mejor solución.

Humedad de obra

  • Humedad de obra: Esta humedad es originada por la realización de la propia obra y el secado de los materiales de construcción. En algunas ocasiones, sobre todo en reforma, ocupamos la vivienda con demasiada prisa tras la realización de la obra, lo que nos puede provocar que tengamos esta humedad durante un tiempo hasta que los materiales se sequen completamente y expulsen el agua que contienen. No es importante ya que con el tiempo desaparece, pero hasta entonces suele generar mal olor y condensaciones, sobre todo en el interior de los armarios y las zonas poco ventiladas.

Humedad por rotura

  • Humedad por rotura: En este caso nos encontramos con dos tipos de roturas, una derivada de la rotura de una tubería de entrada de agua, con lo que suele ser muy escandaloso y fácilmente detectable ya que se suele ver a simple vista, pero también no podemos encontrar con la rotura de un tubo de desagüe y aquí nos puede doler la cabeza ya que la pérdida se produce por ejemplo cada vez que nos duchamos o cuando nos lavamos la manos, además si las pérdidas no son excesivas es muy difícil de detectar, en este caso podemos creer que la humedad suele ser por capilaridad y no le estamos dando la solución adecuada.

Como hemos mencionado anteriormente en varias ocasiones, es muy importante saber a qué tipo de humedad nos enfrentamos y hacer un diagnóstico adecuado para poder aplicar la mejor solución, ya que en caso contrario no estaremos solucionando el problema, sino ocultándolo y posiblemente en algunos casos empeorándolo.

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